Martes, 04 Junio 2019 12:06

La mujer cubana y los Medios de Comunicación dentro de la Sociedad Civil

Escrito por MSc. Luis R. Quiala Martínez (Profesor de la Universidad de Las Tunas)

Los medios de comunicación a nivel internacional se refieren con desigualdad a la importancia del género en la sociedad, incluso se refieren a la construcción de un entorno simbólico dañino desde este punto de vista. A través del discurso mediático, compuesto de roles y estereotipos, la imagen de la mujer es presentada de manera distorsionada, transmitiendo su inferioridad con respecto al hombre.

Este trabajo resalta la influencia de estos discursos mediáticos sobre las relaciones sociales y humanas, la discriminación y la marginación de la mujer y el trabajo que ha realizado la Sociedad Civil Cubana para enaltecer y posicionarla como aspecto esencial de nuestra política.
El papel inferior de las mujeres en la sociedad ha sido tradicionalmente propugnado por los hombres a lo largo de la historia de la humanidad. Pero este no es el objeto de estudio del presente trabajo. En él nos referiremos al contexto cubano.
Desde las dos últimas décadas del siglo XIX en Cuba, las capas populares van a ir asumiendo su nuevo papel ante la modernización, la "educación de la mujer". Esto aparece como un tema muy divulgado a partir del cual se elabora un discurso destinado a combinar la necesidad –social e individual‐ del trabajo femenino con la "moralidad burguesa".
En este sentido cobra relevancia el concepto hegeliano de Sociedad Civil. Hegel entendió la sociedad moderna como "un sistema de dependencia mutua", en el que cada individuo al buscar y promover su conveniencia propia, promueve también el interés de la totalidad. Por tanto, tenemos que la independencia del individuo sólo puede asegurarse en una sociedad con un sistema que garantice la defensa de los intereses individuales; y ello implica que mi independencia está dentro de una malla de dependencias mutuas que me permiten a su vez defender mis intereses egoístas. El estado moderno tendrá la función de proteger y asegurar la libertad y la propiedad de la mujer.
Aunque el debate sobre este concepto ha tomado un nuevo giro en las ciencias sociales a raíz del devenir histórico de las últimas décadas, la historia del concepto tiene unos cuantos siglos. Comúnmente se acepta que el libro del filósofo escocés Adam Ferguson Un ensayo sobre la historia de la sociedad civil, publicado originalmente en 1773, marca el inicio de la expresión "sociedad civil". Ferguson refiere en su libro a la transición que se estaba produciendo entre una sociedad aristocrática a una comercial, y posteriormente industrial, y cree que las consecuencias sociales, no sólo económicas, de ese cambio iban a ser muy importantes para Europa.
El estado representa lo universal, y por tanto la garantía de poder realizar verdaderamente la libertad (más allá de intereses particulares individuales). Con esta concepción de sociedad y estado moderno Hegel fundamentará el concepto de sociedad civil. La idea básica será la idea de necesidad: cada individuo busca su interés privado, y al hacerlo ayuda a que se satisfagan otros intereses privados. De tal manera que la Sociedad Civil es entendida en la Filosofía del derecho de Hegel como un sistema de necesidades.
Fundamentalmente podemos decir que el interés por el concepto de Sociedad Civil es un interés por ver las nuevas dinámicas políticas que se están generando al final del milenio. Los cambios producidos a escala mundial en el escenario político, social y económico, en las últimas dos décadas dan la razón a este interés, pues apuntan, ahora sí claramente, a una nueva fuerza en el escenario político, la Sociedad Civil.soccivil
Por tanto, la relevancia del concepto de sociedad civil se da en un marco en el que hay una serie de escenarios nuevos:
- la caída de los regímenes socialistas y su impacto en los procesos de democratización de las nuevas sociedades de la era post-comunismo;
- la crisis del Estado-nación a nivel internacional y de su función como garante e interlocutor central del sistema de libertades;
- la globalización económica y el efecto de nuevas formas de distribución de libertades y riqueza a través de un mercado no regulado exclusivamente por el estado;
- la búsqueda de las identidades culturales en un nuevo marco post-colonial.
En todos estos procesos de transición hacia nuevas formas de negociación de lo político lo que sobresale es la necesidad de encontrar salidas al autoritarismo del estado. Tanto en el escenario histórico de Latinoamérica como de los países de Europa del Este hay una movilización de los actores políticos y sociales que buscan y crean resistencias a los regímenes autoritarios. Hay que tener en cuenta que el concepto de sociedad civil en cuba tiene sus características por el propio contexto en que se han formado. Como apunta Vanna Ianni en esta coyuntura decididamente anti-autoritaria, la noción de sociedad civil adquiere connotaciones de autonomía y contraposición al Estado, e incluso, a veces, la dimensión de orden social alternativo.
Por su novedad en la Cuba de hoy es de vital Importancia el estudio de esta temática teniendo, como paradigma a Miguel Límia y su escrito ¨Retomando el debate sobre la Sociedad Civil¨, y el Informe Central del Buró Político en el V pleno del Comité Central del PCC en el año 1996 en la Habana. Cada una tiene sus funciones y características contextualizadas producto de su nacimiento y crecimiento en el ámbito nacional resaltando a la UJC como organización joven y política del Partido Comunista de Cuba, lo que la ubica en el plano político específicamente.

La actualidad cubana demuestra el valor que ha tomado en nuestro país la Sociedad Civil, convirtiéndose en un fenómeno que hay investigar, estudiar jurídicamente, por lo civil y por lo político, demostrando que la sociedad cubana actual es protagonista en el análisis de las problemáticas presentes y analizando su relación con este fenómeno. Esta temática es necesaria, además, producto de los cambios que se desarrollan en el modelo económico cubano, dentro de la Constitución de la República, la agenda del plan estratégico del país hasta el 2030 y las agendas de los consejos de la administración municipales y provinciales.

En la actualidad la sociedad civil agrupa las "asociaciones y públicos, estabilizados por los derechos fundamentales de asociación, reunión, expresión, prensa y privacidad que operan de acuerdo con una lógica normativa de coordinación de la acción comunicativa" de ahí que se establezcan un grupo de Acciones de Comunicación que debe realizar la Sociedad Civil en el desarrollo local sostenible. Como apunta, Quiala Martínez, Luis René en ¨ El Papel de la sociedad civil en el desarrollo local sostenible¨, además de las profundas heridas y consecuencias de la lucha contra la colonización española hay que hablar también de un patriarcalismo muy asentado en la mentalidad social.
La historia nacional cubana repite un estereotipo universal de varón al que se le asignan valores patriarcales que lo hacen presa de una construcción de género según la cual ser varón es importante porque las mujeres no lo son.
Primaba una teoría sustentada en la familia, la cual modelaba la mujer dentro del hogar, supeditada a los antojos del marido como "la perfecta casada" o el "ángel del hogar", que había venido a este mundo con la "misión" de incentivar el culto a la maternidad y la administración del hogar, por supuesto en la parte doméstica, nada relacionado con gastos e inversiones, porque esa era tarea del señor de la casa.
En esa época en Cuba no era habitual ver a una mujer incorporada al trabajo asalariado. Una de las pocas funciones posibles era la de elaboración y envase de tabacos y cigarros, realizada básicamente en las manufacturas habaneras. También había hacia 1899, coincidiendo con la intervención norteamericana, costureras, criadas o lavanderas, ya en el nuevo siglo aparecen comadronas, enfermeras, maestras, mecanógrafas, cajistas en imprentas, taquígrafas o dependientas de comercio.
Este fue el comienzo de una república por la cual también habían luchado las mujeres, quienes no conformes con la visión androcentrista de sus primeros mandatarios, hicieron reclamos de puestos públicos, sufragio, indemnizaciones y otros tipos de demandas en cientos de misivas que trajeron un aumento de expectativas sobre la temática femenina, haciendo crecer considerablemente la bibliografía escrita sobre temas relacionados con el feminismo, legislación y sufragio.
La construcción de un ideario nacionalista cubano al estilo norteamericano a través de la instrucción pública, utilizó a la fuerza femenina como futura portadora de la pedagogía de su ideal. Esta cuestión se fomentó durante la primera intervención norteamericana en la Isla (1898) y la promoción de "ideas modernas para la mujer", que incluyó cursos de superación de miles de maestras en la Universidad de Harvard y contactos con el Woman Club de Boston. Esos encuentros de seguro influyeron en el ulterior surgimiento de organizaciones feministas al estilo norteamericano en el país.
Finalmente, en este último ciclo histórico previo a la Revolución de 1959 es necesario destacar el importante papel de la mujer en distintas tareas de la insurgencia que va a posibilitar la caída del régimen. Desde el golpe de estado de 1952 comienza a gestarse una situación pre‐revolucionaria impulsada esencialmente por ciudadanos pertenecientes a la llamada "generación del 50", muy imbuida de una mentalidad nacionalista sustentada en la independencia del país, la soberanía económica y la justicia social. Junto a la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y el Movimiento Revolucionario 26(M‐ de Julio 26‐7), organizaciones como el Frente Cívico de Mujeres Martianas y las Mujeres Oposicionistas Unidas desarrollarán una intensa actividad contra la dictadura.
El Frente Cívico de Mujeres Martianas, de heterogénea conformación, estuvo liderado por conocidas figuras femeninas (Carmen Castro Porta, Aida Pelayo, Olga Ramos, Maruja Iglesias, etc.) que utilizaron el ideario martiano como programa político participando en gran parte de las acciones revolucionarias de aquellos años, cuestión por la cual Fidel Castro les propuso en 1955 convertirse en la organización femenina del M‐26‐7.
Las Mujeres Opositoras Unidas, por su parte, aglutinaron en sus filas a conocidas militantes del PSP (Martha Fraide, Clementina Serra, Esther Noriega, Zoila Lapique, etc.) que fueron vistas con recelo por el Frente Cívico de Mujeres Martianas y otros sectores femeninos. También fue muy significativa la actividad de mujeres guerrilleras en los distintos frentes abiertos por el Ejército Rebelde (en septiembre de 1958 llegaría a constituirse un pelotón militar femenino en Sierra Maestra con el nombre de la histórica luchadora Mariana Grajales), así como la de las militantes de acción en los operativos urbanos.
Con seis millones de habitantes en 1959, Cuba tenía cien mil prostitutas de mayoritario origen campesino -95%-. En el barrio de Colón, la más célebre zona de tolerancia del país, inició el gobierno revolucionario un proceso de reinserción social que casi todas las personas vinculadas a este ambiente asumieron voluntariamente, por reales simpatías hacia la revolución o por temor al abierto rechazo que los sectores populares manifestaban hacia ellas. Se cerraron burdeles, se atendieron a las mujeres y sus hijos, se les dio oportunidad de aprender un oficio y de asistir a las escuelas y centros de salud. En 1965, cuando se consideró terminado el proceso, las que aún ejercían fueron internadas en granjas agrícolas.
En la Campaña de Alfabetización y por primera vez un gran número de muchachas jóvenes abandonaron el hogar y desarrollaron una función lejos de la protección de sus padres. Esta nueva experiencia a tiempo completo produjo gran ansiedad en muchos de sus progenitores.

La sociedad actual puede ser caracterizada como la sociedad de la comunicación. Si ha podido hablarse de algunos pasos decisivos en la historia de la humanidad como hitos que marcaron época, el fenómeno de la comunicación masiva es uno de ellos.
Conceptualizados a grandes rasgos y reconociendo el riesgo que implica toda simplificación, podrían mencionarse tres "momentos históricos" definidores de nuevas eras: la revolución neolítica, con la aparición de la vida sedentaria y la agricultura; la revolución industrial, que señala la hipertrofia del poder científico y el dominio de la materia por la técnica; y, finalmente, la "revolución de la comunicación" que ha deshecho los conceptos de distancia y de tiempo, empequeñeciendo el planeta, construyendo nuevas formas de realidad y dando paso al nacimiento de nuevas necesidades en lo que se refiere a las interacciones humanas o al conocimiento de la actualidad del pasado y del futuro.
Este planteamiento conduce a la consideración de las formas que adquiere el fenómeno actual de la comunicación y el alcance social de estas nuevas dimensiones, concretamente la aparición de los llamados Medios de Comunicación social o mass-media cuya presencia en la sociedad que se asoma al umbral del siglo XXI no es inocua ni poco significativa. Antes, al contrario, tiene un peso de gran importancia si no totalmente decisivo. Los medios se integran de tal forma en la dinámica del mundo contemporáneo que no se podrían comprender muchos de los fenómenos de la vida social actual sin su concurso.
El juego democrático, por ejemplo, no sería posible sin la libre circulación de la información, ni los conceptos modernos de cultura y educación se entenderían igual sin la presencia activa del "periodismo" y aunque se discute mucho si los medios crean la opinión pública o la siguen y confirman, en el estado actual de la cuestión es innegable que existe una relación circular e interactiva entre ambos fenómenos.
No nos equivocaríamos al señalar que sería imposible en la actualidad deslindar nuestra cultura de los medios de comunicación de masas. Ellos, directa o indirectamente, están configurando nuestro entorno. Precisamente por eso, algunos autores llaman la atención respecto a que, en realidad, nunca nos encontramos fuera del mundo de los mass-media.
En el mundo actual, ser mujer con presencia social activa significa tener muy claro que, aunque hay mucho camino avanzado, todavía los problemas existen y la lucha continúa; su acción social y su presencia activa son las que abren a lo largo de la última centuria la necesidad de poner en marcha estudios desde la perspectiva del género. Porque, ¿qué es ser mujer? Al observar el hecho femenino, y buscar elementos para una aproximación psicosocial a su estudio una primera reflexión puede plantearse en torno a la complejidad y artificialidad de este constructo que se encuentra como un concepto genérico en múltiples estudios e incluso en expresiones generales de la vida cotidiana.
Cuando se habla, en efecto, de "la mujer", parece que se trata de un enfoque exclusivo en el que se la considera como una entidad diferenciada (filosófica, cultural, psicológica) y también se le otorga una nota de uniformidad difícilmente atribuible a un colectivo o grupo humano mucho más allá de la simple caracterización sexual biológica y sus naturales consecuencias. Pues bien, hay que eliminar este concepto y su tendencia a la homogeneidad. No existe "la mujer", existen "las mujeres", muchas y totalmente diferenciadas. Con una serie de rasgos comunes de tipo biológico, pero personas individuales únicas y distintas en su desarrollo vital.
Desde un punto de vista meramente descriptivo y estadístico, las mujeres actuales son más cultas, tienen menos hijos y se incorporan con bastante fluidez y amplitud al mercado de trabajo. Aunque es importante señalar que estos tres datos sólo se encuentran unidos en la que hoy se llama sociedad occidental de cultura "europea" y en buena medida en nuestra naciente sociedad en la que existen nuevas actitudes y escalas de valores que lo van haciendo viable. Posiblemente la aparición de este concepto diferenciado se deba al hecho de que, aunque las mujeres han estado presentes desde siempre en la sociedad humana, en los momentos actuales su presencia tiene unas especiales características que la hacen distinta.
Por todo ello es preciso integrar la condición femenina en toda su rica complejidad que participa de dos conceptos no muy bien aceptados hasta el momento actual: el sexo y el género. Se puede pensar que estas dos palabras tienen el mismo significado pero la evolución del mundo contemporáneo y la forma en que las mujeres han irrumpido en la escena social pide una aclaración sobre cómo se definen y necesitan ser entendidas.
Se habla de sexo en lo que toca a lo biológico y fisiológico, lo que a los seres humanos les viene dado por la naturaleza. Así es el caso de la posibilidad de tener hijos (embarazo, parto y lactancia) y en todas las demás circunstancias relacionadas con el hecho de haber nacido mujer. Un ejemplo clásico, relacionado con la salud puede ser la osteoporosis, una dolencia derivada de la perdida hormonal después de la menopausia.
De hecho, la ciencia médica ha consagrado ya varias especialidades al estudio y tratamiento de dolencias específicamente propias de las mujeres y al desarrollo saludable de sus sistemas y procesos biológicos.
Se habla de género en lo que se refiere a los aspectos construidos: históricos, culturales y sociales. La sociedad ha diseñado a lo largo de la historia unas normas para las mujeres muy diferentes de las que rigen para los hombres. Por ejemplo, que la crianza es competencia de las madres que, por ello han de permanecer en el hogar con "dedicación exclusiva". O la idea de que las mujeres son más sensibles o emocionales que los hombres, o inhábiles para actividades "típicamente" masculinas como ciertos deportes o cargos en la Iglesia. La enumeración de los mandatos sociales se haría interminable, pero todo el mundo sabe de qué estamos hablando. No obstante, la definición del género en los países desarrollados está girando (más o menos lentamente) hacia una consideración positiva del rol que pueden desempeñar las mujeres y ya no se ponen trabas a ninguna chica que quiera estudiar en la Universidad ni nadie se extraña de que haya presidentas de gobiernos, alcaldesas o doctoras. Otra reflexión interesante es la necesidad de lograr la conciliación entre la profesión y la atención a la familia; poco a poco se toma nota de que esa conciliación no es cosa sólo de las madres, sino de la familia: del padre y la madre por igual.
Acerca de lo que es hoy la mujer y de lo que, sobre ella, hay en la mente social se puede apreciar un panorama en gran medida positivo y esperanzador, aunque todavía haya muchos problemas y muchas aristas que limar. Estimamos que hay dos fuertes razones para creerlo así; de una parte porque la actitud general de las mujeres y las expectativas sociales con respecto a ellas manifiestan una toma de conciencia tanto de los problemas existentes en este campo como de la necesidad y posibilidad de sus soluciones; y de otra porque, pese a los muchos obstáculos que aún persisten, la acción de las mujeres marca una decidida línea de progreso hacia la conquista de un equilibrio social que evite la existencia de dificultades y diferenciaciones evitando discriminaciones por razón del sexo.
Se trata, además, y esto es de importancia definitiva, de un avance reconocido y alentado ya por amplios sectores de la sociedad. El mundo actual tiene, ante las mujeres, muchos defectos, pero tiene dos importantes dimensiones positivas que son la Ciencia y la Democracia. La primera, ha proporcionado, durante la última centuria, enormes adelantos en el conocimiento y en las aportaciones tecnológicas para unas mejores condiciones de vida y trabajo. La segunda, de tipo ideológico y político, se plasma en las propuestas sociales de la igualdad de condiciones y oportunidades para todos los seres humanos sin excepciones.
Ha sido en la última década que organizaciones de mujeres de diversas partes del mundo, así como de agencias internacionales, han levantado la voz, cada vez más fuerte, con el propósito de promover el desarrollo de imágenes y mensajes que den cuenta de la diversidad en la vida de las mujeres y de su contribución a la sociedad, dentro de la prensa, los medios visuales, sonoros y electrónicos. Para lograrlo, se ha planteado la necesidad de contar con la igualdad de los sexos en la gestión y dirección de los medios de comunicación, así como en la construcción de los contenidos. El movimiento que se ha gestado en torno a este tema se refleja en la Plataforma de Acción establecida a partir de la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, en donde se evidenció como problema la imagen estereotipada de la mujer que difunden los medios, el aumento significativo de las imágenes que perpetúan la violencia contra las mujeres y la falta de acceso de éstas a la expresión y a la toma de decisiones en y a través de los medios.
A varios años de la conformación de la Plataforma de Acción, en 2000, la Organización de Naciones Unidas (ONU) reconoce que han surgido columnas y programas dedicados a cuestiones que interesan a las mujeres; además de que se han creado publicaciones y estaciones de radio y televisión dirigidas por y para las mujeres. La ONU observa que la mujer ha incrementado su participación en cargos de adopción de decisiones de alto nivel en las organizaciones de los medios de comunicación de diversos países y que también se matricula cada vez más en las carreras de periodista, corresponsal y locutora de radio y televisión.
En efecto, en los últimos 30 años la presencia femenina en los medios de comunicación ha crecido notablemente. Sin embargo, ello no ha significado un cambio fundamental en el contenido y enfoque de la información que se transmite, lo cual no ha impedido que las mujeres hayan optado por tácticas alternativas para participar de manera activa dentro y desde los medios de comunicación; entre ellas, destaca la creación de medios de comunicación alternativos de mujeres, en donde las nuevas tecnologías de información juegan un papel relevante. Los espacios generados por esos medios alternativos, muchas veces establecidos como redes nacionales o internacionales, han permitido visibilizar la realidad de las mujeres y evidenciar sus necesidades.
A pesar de los esfuerzos en diversas partes del mundo por dar voz a las mujeres, al hacer un balance de los avances en torno a la equidad de género en los medios de comunicación, constatamos que estos son escasos. Después de la Plataforma de Beijing, las Naciones Unidas promovieron una discusión sobre el tema y se concluyó que existen pocos avances respecto de las representaciones de la mujer en la publicidad y en las noticias, además de que eran todavía pocas las mujeres periodistas que ocupaban puestos de toma de decisiones dentro de los medios. Por tanto, queda aún pendiente aumentar el acceso de las mujeres a los medios de expresión, a la toma de decisiones en y a través de los medios y de las nuevas tecnologías de información, así como la difusión de una imagen más realista y diversa de las mujeres.
Los medios de comunicación de masas constituyen una institución mediadora entre los hechos y lo que se dice sobre ellos y, actualmente, son la fuente más importante en la formación de la imagen que tenemos sobre el mundo. Nos ofrecen elementos a través de los cuales constituimos nuestra propia percepción del mundo; además de brindarnos modelos, normalizan pautas de comportamiento y otorgan estatus a personas e instituciones y legitiman el orden social.
Los estereotipos e imágenes que transmiten los medios de comunicación se arraigan profundamente en nuestras mentalidades y perduran en el tiempo. Estos estereotipos tienen la característica de pasar inadvertidos, y por ello resultan potentes y eficaces; se nos imponen sin que nos demos cuenta, y así van forjando nuestras mentalidades.

Como todas las construcciones sociales de la realidad, las que elaboran los medios de comunicación son ideológicas y por ello tienen consecuencias sobre la propia realidad social; en muchas ocasiones las vidas de mujeres y hombres han sido construidas alrededor de modelos "falsos y artificiales". Es en este marco que se sigue definiendo al hombre por su situación profesional, asociada al ámbito público; mientras que casi siempre la mujer se presenta solamente vinculada a su situación familiar, correspondiente al ámbito privado y doméstico.
Es menester de los medios de comunicación informar la creciente incorporación de las mujeres al mercado de trabajo y, por tanto, al mundo público. El resultado es que las imágenes que obtenemos de hombres y mujeres desde los medios no corresponden del todo a la realidad social. Las Tunas: mujer y desarrollo en el contenido de los medios locales.

Afortunadamente, los medios de comunicación no sólo se conciben como agentes generadores de estereotipos, sino también como promotores de la diversidad, del multiculturalismo y, sobre todo, del cambio relativo a la equidad de género. Es en esta cara más alentadora del papel de los medios de comunicación en donde observamos que, gracias a los espacios ganados por las mujeres, se han empezado a transformar los contenidos y los mensajes que circulan en periódicos, revistas o en el radio, y sobre todo en los medios de su propia creación. En consecuencia, además de la imagen tradicional de la mujer como madre, ama de casa u objeto de consumo, hoy en día los medios presentan, aunque todavía con poca frecuencia y cobertura, a las mujeres como personas económicamente activas, profesionistas y cuya plena participación en la sociedad exige la colaboración de los hombres en el ámbito familiar y doméstico.
Uno de los objetivos planteados en la Plataforma de Acción de Beijing (1995) fue fomentar una imagen equilibrada y no estereotipada de la mujer en los medios de difusión. Para ello, se recomendó fomentar la investigación y la aplicación de una estrategia de información, educación y comunicación para estimular dicha imagen equilibrada, que además diera cuenta de las múltiples funciones que las mujeres desempeñan cotidianamente. El monitoreo de medios de comunicación iniciado en la década de los noventa ha permitido evidenciar la manera en que se muestra a las mujeres y a los hombres en los medios de comunicación y si ésta ha cambiado a través de los años, respondiendo a la creciente participación de las mujeres en la vida pública, así como a la necesidad de las mujeres por verse reflejadas en los medios.
En uno de los primeros estudios sobre la relación de la mujer y los medios de comunicación, realizado por Tuchman en 1978, se señalaba que los medios no reflejaban la realidad: mientras las mujeres constituían 40 por ciento de la fuerza laboral en los Estados Unidos, los medios solamente las presentaban como madres, objetos ornamentales o como niñas que necesitaban protección.
Todavía hoy, se observa una representación estereotipada de las mujeres en las páginas de los periódicos, en los programas de televisión y en el cine; las imágenes que se transmiten siguen ancladas en los roles tradicionales de la mujer. A ésta se le sigue asociando, casi de manera exclusiva, con la esfera privada, es decir, con el hogar y con la familia.
Como se mencionó, en la última década se han desarrollado esfuerzos por monitorear el quehacer de los medios a fin de reunir ejemplos concretos y cuantitativos que den cuenta de la reproducción de los estereotipos de lo femenino y lo masculino mediante la emisión de representaciones sexistas, reproducción que fortalece las inequidades entre hombres y mujeres. Algunos de los resultados de dicho monitoreo revelan que los medios de comunicación de masas insisten en mantener a la mujer en el ámbito privado, doméstico o familiar a través de los temas de hogar, moda, cocina y belleza.
En este marco, las mujeres no son presentadas como personas individuales, sino como esposas, hijas o madres, frente a la imagen autónoma del varón. Se nos transmite una imagen de la mujer anclada en una representación de roles sumisos y dependientes; y cuando se llega a presentar a la mujer en el ámbito del trabajo, aparece dedicada a profesiones de segundo nivel y en lugares desde los cuales no compite con el mundo masculino. El resultado es la minimización de la situación laboral de las mujeres y la insistencia de las tareas "femeninas", entre las cuales destaca la maternidad.
Ya desde los primeros años de la Revolución cubana, la equidad de género en el desarrollo social se va a establecer como objetivo primordial de la nueva estructuración política. La rápida puesta en marcha de una serie de medidas tendentes a eliminar las barreras que mantienen a la mujer en posiciones sociales subordinadas supone la primera fase de un intento de transformación integral.
La creación en 1960 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) significará un importante paso en el proceso organizativo de sus propuestas y necesidades, llegando incluso a convertirse, en opinión de diversos autores, en una de las instituciones más activas y transformadoras que han existido en la historia contemporánea de Cuba en función de los sustanciales logros obtenidos en su complicado ámbito de actuación y en la transversalidad con otros sectores. Para otros analistas más críticos, sin embargo, la lucha por los derechos de la mujer en la Revolución no va a conseguir superar en estas décadas la dependencia de los hábitos culturales heredados de la tradición mientras la masiva incorporación laboral de las ciudadanas cubanas, uno de los cambios más significativos, habría respondido no tanto a una lectura de igualdad de derechos como a la necesidad estratégica de la dirigencia del país de "ampliar la fuerza de trabajo.
También influye la división sexual del trabajo que establece empleos típicamente masculinos y femeninos, con diferente remuneración.
Desde su salida al espacio público a inicios del siglo XX, ellas terminaron copando áreas vinculadas a los servicios como reproducción de sus roles privados, mientras los hombres siguen siendo mayoría en las especialidades técnicas y científicas, que garantizan mayores ingresos.
En Cuba existen más de dos millones 766.000 mujeres económicamente activas y ellas son 66 por ciento de la fuerza profesional y técnica, según el último Censo de Población y Viviendas, realizado en 2012 por la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información.

No obstante, la misma pesquisa reporta más de un millón 698.000 cubanas amas de casa, que representan 92 por ciento de las personas dedicadas a los quehaceres del hogar en el país.

Según la única Encuesta del Uso del Tiempo realizada en Cuba en 2002 por la entonces Oficina Nacional de Estadísticas, las cubanas dedican 71 por ciento de sus horas laborales al trabajo doméstico no remunerado.
Diariamente, ellas trabajan 20 horas más que los hombres en actividades simultáneas como cocinar, limpiar, lavar y atender a niños y niñas, refiere la investigación cuyos resultados aún son vigentes a criterio de especialistas.
Sin embargo, estas labores no son reconocidas como aportes a la economía doméstica ni se incluyen en el Producto Interno Bruto del país. (Tomado de SEMlac)
Dalia Acosta, coordinadora técnica de la campaña Únete para eliminar la violencia hacia las mujeres y las niñas del SNU Cuba, se refirió a las amplias posibilidades que tiene el periodismo para profundizar en un campo apenas explorado y donde, pese a la ausencia de algunas estadísticas, existen muchas otras que pueden servir para abordar múltiples temas.
La geógrafa y profesora e investigadora Luisa Íñiguez, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) se refirió a la publicación del Atlas de la infancia y la adolescencia en Cuba, un análisis del segmento poblacional de 0 a 17 años, a partir del Censo de Población y Viviendas de 2012, como un "paso inicial para interpretar, valorar y mantener, construir o reformar rutas a favor del bienestar de la infancia y la adolescencia en Cuba".
Blanca Munster, profesora e investigadora del Centro de Estudios de la Economía Mundial (CIEM), se refirió a los diversos enfoques de análisis del desarrollo: el convencional, de mujeres y de género y a las diferencias entre los espacios urbanos y rurales y las brechas existentes entre hombres y mujeres en la propiedad de la tierra –entre propietarios y usufructuarios-, las horas de trabajo remunerado y no remunerado.
Por ejemplo, sobre las diferencias entre los espacios urbanos y rurales y las brechas existentes entre hombres y mujeres en la propiedad de la tierra (entre propietarios y usufructuarios), las horas de trabajo remunerado y no remunerado, entre otros.

Las Tunas en la lucha contra la violencia de género a través de las Organizaciones de la Sociedad Civil.
Esta vez, el talento de los jóvenes artistas de la Asociación Hermanos Saíz (Ahs) fue el encargado de sumar al sector de la cultura a tan importante empeño.
La Campaña ÚNETE de la Naciones Unidas (Onu) presente en Cuba desde el año 2008, patrocina espacios de este tipo con el objetivo de extender la lucha a cada rincón de la Isla.
Un canto a la equidad de género y a la NO violencia contra las mujeres y las niñas se escuchó en Las Tunas a toda voz, por parte de trovadores y poetas, bajo la luz del Maestro en la Plaza Martiana de esta ciudad.
El arte dice NO a la violencia
Como elemento aglutinador, las manifestaciones del arte suelen transformarse en voceros de ideales que necesitan la masividad del público.
En esta ocasión, cuando el fin es combatir la violencia de género en la sociedad contemporánea, los artistas tuneros incorporan el compromiso social a sus obras.
«El proyecto lo haremos todos los 25 de cada mes por ser los días naranja, aunque no será solo en apoyo a la NO violencia, también debatiremos sobre los esfuerzos que se realizan en Cuba por alcanzar un desarrollo sostenible en nuestra sociedad.

Por: Sheyla Arteaga | 30 de julio de 2018
AHS | Asociación Hermanos Saíz | Jóvenes artistas | Las Tunas.
Yamisleydis Montoya.
Contó con la presencia de periodistas, investigadores y directivos de las emisoras Radio Libertad, Chaparra, Manatí, Maboas y Cabaniguán, y estudiantes de periodismo de la Universidad de Camagüey, quienes apoyaron la aplicación por primera vez en Cuba de los indicadores de género propuestos por el Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación (PIDC), de la UNESCO.
Este estudio, que se concentra en las políticas de género, analizó el discurso mediático sobre la participación de mujeres y hombres en la construcción del desarrollo local, cómo se emplea el tema género en los mensajes radiales y dentro de la organización.
Adalys Ray Haynes, presidenta de la UPEC en Las Tunas, refirió que la investigación científica analizó el enfoque sobre género y diversidad social prevaleciente en la producción informativa de las radios municipales en Las Tunas con una muestra de más de 2,500 minutos de transmisión.
Las emisoras municipales tuneras están en condiciones de transversalizar las perspectivas de género en toda la programación de este medio de prensa, el de mayor representación en el territorio, pues la radio resulta uno de los órganos de prensa con mayor cobertura informativa, destacó Ray Haynes.
Liliana Gómez Ramos, Máster en Estudios de Género, significó que este proyecto permite establecer pautas de cómo lograr que el género sea una prioridad para los medios de comunicación en Cuba y validar la investigación que ha tomado varios meses de forma participativa en las emisoras y hoy quedan patentizadas.
Las emisoras de radio iniciaron en 2016 un estudio sobre la igualdad de género en los espacios mediáticos y gremiales de toma de decisiones y en el contenido de los programas informativos, basado en los Indicadores de Género para Medios de Comunicación de la UNESCO.

Ejecutado por la Delegación Provincial de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) en las Tunas con el apoyo del Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación y la asistencia técnica de UNESCO, el estudio aportó una sistematización exhaustiva de los desafíos existentes en materia de representación de hombres y mujeres en los discursos radiales.
Igualmente, develó la existencia de desconocimiento entre periodistas y técnicos sobre los marcos normativos nacionales e internacionales en materia de igualdad de género y apuntó la necesidad de implementar políticas específicas de igualdad de género que guiaran los esfuerzos institucionales en este ámbito de forma coherente y sistemática.
En julio de 2017, representantes de las cinco emisoras se reunieron con el acompañamiento de UNESCO para consensuar las áreas de intervención de estas políticas institucionales de género, sus objetivos fundamentales y las estrategias más útiles para alinear las propuestas de acciones a las necesidades específicas de cada municipio.
Debaten escritores e intelectuales de Las Tunas sobre Género y creación
Yami Montoya 9 octubre, 201305
Las Tunas. Escritoras, realizadores audiovisuales, profesores de la Universidad Vladimir Lenin, promotores culturales, artesanos y miembros de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de la oriental provincia de Las Tunas, participan en el taller Género y creación: El compromiso de mirar.
La relación entre la categoría de género de los estudios socioculturales que trata de identificar cuáles son las diferencias aprehendidas por hombres y mujeres, son algunas de las perspectivas que tiene este encuentro, según declaró a Tiempo21 Zaida Capote Cruz, especialista en Estudios de la Mujer.
Una mirada a la cultura sobre las divisiones que existen en la sociedad entre individuos de uno y otro sexo en un proceso en el que el aprendizaje de esas actitudes y maneras de expresarse, marcan posiciones de poder en la vida con recursos determinados, su influencia y aportes desde los productos audiovisuales que hoy se hacen en Cuba, precisó la también ensayista y crítica literaria.
Conclusiones:
A lo largo de este artículo hemos tratado de mostrar las visiones de la mujer en la sociedad, los medios de comunicación y su presencia en la Sociedad Civil. También los cambios esenciales en la situación de los derechos de la mujer cubana y su proceso de integración social en igualdad, la reivindicación de sus espacios desde su organización esencial de articulación, la FMC, las dificultades de esta institución y los diferentes ámbitos de organización surgidos en el marco de la nueva realidad social.

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