boca311

Las Tunas.- La entrada en la fase 2 de recuperación, para bien y como tendencia de una enfermedad convulsa controlada hasta hoy en la provincia, es una señal de haber vencido los principales desafíos, pero no significa que le hayamos ganado al coronavirus. Entonces tanta confianza visible por las cuatro esquinas, todas las calles y los lugares públicos, me pone a pensar. ¿De verdad somos responsables y disciplinados?

No me parece, me respondería de un soplón mi nieta. Y no se trata de las colas. Ya el asunto llueve sobre lo mojado, por las causas fundamentadas y las consecuencias impredecibles. Tampoco es una violación, pues en las actuales circunstancias NO es obligatorio usar el nasobuco a no ser para sitios de aglomeración de personas. Y justo ahí está mi asignatura pendiente: veo demasiados tuneros sin ellos en la calle.

Mientras los observo caminar tranquilos, la “curiosidad” me atrapa con signos de interrogación: ¿Y a dónde van? ¿Harán el trayecto a pie? ¿En las guaguas ya no hace falta nasobuco? ¿No han entendido que el contagio de la Covid-19 es más fuerte, mucho más que el de una gripe o influenza, que son grandes ejemplos de eso? ¿Será prudente que grupos de niños sin protección compartan juegos en los exteriores de sus casas?

Un cerebro previsor como el mío se antoja de adueñarse de muchos cuestionamientos más. Sin embargo, al final, lo que vale es la respuesta consciente de mis paisanos, su responsabilidad ante un evento que no distingue edad ni sexo y que, aún bajo un cuño de evidencias promisorias, está aquí y puede fortalecer sus garras con las vulnerabilidades propias del verano, como las indisciplinas sociales y la lógica pasión por los acostumbrados recreos veraniegos.

No es vivir con miedo, este también enferma, acelera el estrés y en determinados individuos puede afectar el sistema inmune, un elemento clave para vencer cualquier virosis, incluido el SARS-CoV-2, causante de la Covid-19. Sencillamente, es disfrutar la vida, los meses estivales, el descanso poscuarentena, con ese sentido preventivo y precavido, responsable, de que la salud es el don más preciado.

Por eso tiene que haber control desde cada quien. No es seguir el rumbo de lo mismo, porque ya no es igual. La pandemia puede estar aquí controlada, pero allí, por un descuido, una desobediencia o el sentido del aire, su estornudo puede perjudicar a otros o viceversa. Solo quiero que piense esto y se cuide, mientras disfruta el sol y respira la buenaventura de estar sano.

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