Viernes, 11 Agosto 2017 06:14

Cómo saben los niños...

Escrito por Yuset Puig Pupo

Las Tunas.- En la parada de ómnibus, dentro del bullicio, los ojitos brillantes me atraparon primero y el diálogo después. Alberto parecía de unos escasos cinco años y daba carreras sin parar mientras su mamá lo regañaba en vano.

En algún momento ella alzó la voz y le dijo: "Quédate tranquilo si quieres que te compre los zapatos Adidas para ir a la escuela". Increíblemente el niño obedeció.

La mujer a su lado se sonrió un poco y comenzó la conversación... "cómo saben los muchachos hoy en día". Y contó a la multitud que había tenido que comprarle una lonchera a su hija de las más caras porque de otra forma se negaba a empezar el tercer grado.

Las anécdotas continuaron, pero a esas alturas mi cabeza andaba más lejos. Sentí ipso facto un alivio inmenso porque mi hijo aún no entiende nada de marcas reconocidas ni de precios. Y si tuviera en frente cualquier lonchera posiblemente se pusiera a improvisar con ella un juego de fútbol.

Luego me vino de golpe vergüenza ajena por aquellos alardes en medio de una cola tan heterogénea en posibilidades, necesidades y aspiraciones. No fui la única que reaccionó con disgusto, pues una señora no logró aguantarse y balbuceó: "Cómo hay gente equivocada en la vida".

El cubano conoce bien de limitaciones económicas. Los de mi generación y de otras más, crecimos en la absoluta escasez de cuestiones básicas como alimentos, productos de aseo personal y ni hablar de las ropas. Y es raro, pero la lección parece no haber dejado enseñanzas. Con el tiempo muchos nos hemos vuelto consumistas, materialistas, al borde de construir un supuesto status por el vestuario que usas.

Por supuesto, los niños son nuestro reflejo. Y es lógico que con escasos años ya quieran seguir el patrón reproducido por sus padres sin poder entender cuán absurdo es. Tristemente se convierten en personas superficiales, y crecen lejos de los valores por los que tanto se ha luchado en este país de raíces humildes y de gente trabajadora, sin títulos de nobleza.

Todo el mundo quiere lo mejor para sus hijos, eso ahora lo sé. Y está bien sacrificarse para tener el mejor futuro posible. Pero las posesiones materiales no pueden ser el mayor atractivo de la vida, no puede medirse a un ser humano por el dinero que haya sido capaz de conseguir. Por un egoísmo absurdo hay quienes se tuercen, se venden, se mutilan tras falsas quimeras.

El show de talentos La Colmena TV, en nuestras pantallas, muestra la imagen más linda de los infantes cubanos. Risas, abrazos, compañerismo y aquella gran verdad de que el mayor talento es tener buen corazón.

Mi pequeño como el de la historia de inicio, es excepcional desde el fondo de su individualidad. El límite de sus potencialidades me desvela en las noches. Y qué bueno verlos crecer, descubrir cada día algo nuevo desde sus ojos. Ellos pueden ver tan profundo como usted les muestre, incluso lo invisible a la vista... porque es una gran verdad, cómo saben los niños de hoy en día.

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